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Publicaci¨®n invitada 2: Brahm Capoor (Parte 2)

Rhys Mackenzie
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5 min read
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March 30, 2026
Grupo de estudiantes sentados en la hierba
TABLE OF CONTENT

Esta es la segunda parte del blog de Brahm sobre los cursos de verano de Oxford, que estamos reblogueando ²¹±ç³Ü¨ª. ?Puedes encontrar su genial blog en Abzonnian Ramblings!

?Qu¨¦ incluye un curso de verano en Oxford?

Nuestros cursos de verano personalizados para ni?os de 9 a 24 a?os incluyen todo el contenido acad¨¦mico y docente, el alojamiento, las comidas (incluidas las cenas formales de los viernes por la noche), una ceremonia de entrega de premios, excursiones y actividades de todo el d¨ªa, traslados al aeropuerto, acceso a los cursos b¨¢sicos de verano de Oxford, seguro m¨¦dico y de viaje y un paquete de bienvenida. Aplica ahora para asegurar tu plaza en uno de nuestros completos cursos de verano.

Dreaming Spires, Redux

Mientras escribo esto, estoy sentado en el c¨¦sped del Somerville College, relaj¨¢ndome en un banco a la sombra de un ¨¢rbol mientras devoro una bolsa de patatas fritas (patatas fritas), como se les llama pretenciosamente en Gran Breta?a. Las ?patatas fritas? m¨¢s comunes se reservan para lo que el hombre com¨²n llamar¨ªa ?patatas fritas?). Una peque?a ola de calor en Oxford ha dado al sol la oportunidad de mostrarse en todo su esplendor, y no ha cedido en nada. El calor incita a las personas a hacer todo tipo de cosas que de otro modo nunca har¨ªan, como tomar el sol y, como ocurre justo delante de m¨ª, tomar una clase fuera.

Dos de mis amigos est¨¢n jugando al frisbee delante de m¨ª, por lo general son bastante diestros con sus capturas, pero no dejan de decir groser¨ªas ocasionales despu¨¦s de una falta particularmente dram¨¢tica o cuando el Frisbee les golpea los dedos y casi los laceraba. Las suaves r¨¢fagas de viento arrastran al frisbee como si no tuviera peso y permite lanzar algunos lanzamientos bastante elegantes. En el fondo de mi mente rondan pensamientos vagos y sin formular sobre los deberes y la lectura, pero los ignoro. Por ahora, estoy en paz.

A mi alrededor est¨¢n los edificios de la universidad. A mi derecha, la biblioteca, que se est¨¢ renovando actualmente. Justo enfrente de m¨ª est¨¢ Wolfson, uno de los dormitorios de la universidad. Detr¨¢s de m¨ª est¨¢ Darbishire, que es mi dormitorio y donde hay una puerta que emite un pitido muy irritante cuando se cierra. Justo encima de m¨ª est¨¢ el sal¨®n formal, la habitaci¨®n en la que desayunamos todos los d¨ªas. Es una habitaci¨®n magn¨ªfica que recuerda bastante a las escenas de Harry Potter.

Mencion¨¦ en mi publicaci¨®n anterior que me desviar¨ªa del tema de mis actividades en Oxford para hablar sobre la sensaci¨®n general de estar en la ciudad. Creo que ha llegado el momento de volver a mi declaraci¨®n original y darles una idea de a qu¨¦ he dedicado exactamente mi tiempo.

Como resultado del id¨ªlico entorno en el que me encuentro, me cuesta recordar que estoy a menos de 200 metros de Woodstock Road, una de las carreteras m¨¢s transitadas de Oxford. Si, por ejemplo, giras a la derecha al salir de la universidad y caminar alrededor de un kil¨®metro por Woodstock Road (o tal vez menos, me dan muy mal las distancias) llegar¨¢s a una calle peatonal cuyo nombre se me escapa de la memoria.

Justo antes de esta calle se encuentra el museo Ashmolean, que afirma ser el museo m¨¢s antiguo de Gran Breta?a. Cuenta con una colecci¨®n exhaustiva, con violines Stradivarius, tazas con la forma de la cabeza de Winston Churchill y casi todo lo dem¨¢s. Cada pieza, sin importar lo peque?a o grande que sea, tiene una tarjeta de informaci¨®n correspondiente, y es fascinante comprobar lo rigurosamente cient¨ªfico que puede ser el estudio de la historia y la cultura humanas.

Salgamos ahora del Ashmolean y volvamos a visitar la calle peatonal antes mencionada. Act¨²a como el centro de mi universo de Oxford. Cuenta con restaurantes, librer¨ªas, tiendas de m¨²sica y, lo m¨¢s importante, un Starbucks. Es donde se han realizado la mayor¨ªa de las compras que he hecho en Oxford (mi favorito es un p¨®ster que dice ?Bienvenido al manicomio?, que colgar¨¦ en la entrada de mi habitaci¨®n).

?Me encanta esta calle!

A la izquierda de esta calle hay otras dos calles, Broad Street (y s¨ª, se llama Broad Street por una raz¨®n obvia) y High Street. Broad Street parece ser, a todos los efectos, una calle normal. Sin embargo, cerca de la entrada hay un punto en la carretera que no est¨¢ cubierto de alquitr¨¢n, sino de un adoqu¨ªn ¨¢spero. Fue en este lugar donde tres hombres, Thomas Crammer, Hugh Latimer y Nicholas Ridley, conocidos como los m¨¢rtires de Oxford, fueron quemados en la hoguera por practicar la fe protestante. Dejando de lado las an¨¦cdotas divertidas, la calle alberga numerosas tiendas que venden recuerdos relacionados con Oxford, algunos caf¨¦s y una librer¨ªa llamada Blackwell's. Menciono esta tienda por su nombre por una raz¨®n. A todos los efectos, parece ser una librer¨ªa completamente normal, pero al bajar unas escaleras de aspecto inocuo se entra en una habitaci¨®n llamada Norrington Room, que resulta que tiene cinco kil¨®metros y medio de estanter¨ªas. Ya es bastante dif¨ªcil encontrar una estanter¨ªa por la que empezar, y mucho menos elegir un libro. La segunda caracter¨ªstica de esta tienda es por ser la ¨²nica que he encontrado que ha podido conseguir un ejemplar de Las v¨ªrgenes suicidas (lectura obligatoria para mi curso de literatura sobre el IB). Al final de Broad Street se encuentra el teatro Sheldonian, el lugar donde se celebran todos los eventos formales de Oxford, como las graduaciones, y desde el que la vista es aparentemente impresionante.

La segunda calle, High Street, es, como se puede imaginar, la calle principal de Oxford. Lo ¨²nico que he hecho all¨ª es comer, pero es una calle agradable porque es muy animada.

Si, en lugar de ir por Woodstock Road, cruzas la calle y bajas por un peque?o callej¨®n, saldr¨¢s directamente frente al museo de historia natural de Oxford. Por desgracia, cuando me top¨¦ con el edificio, estaba cerrado por reformas, por lo que solo pude ver peque?as partes de su colecci¨®n, sin duda extensa, de esqueletos de dinosaurios. Sin embargo, s¨ª vi un trozo de pirita de hace diez millones de a?os, cuya superficie es un fondo de tel¨¦fono extraordinariamente guay:

Dentro del museo de historia natural hay, de manera bastante confusa, otro museo con el interesante nombre de museo Pitt Rivers. Es un santuario para todos los tipos de antropolog¨ªa y, como resultado, es quiz¨¢s la ¨²nica sala del mundo en la que una cabeza encogida est¨¢ a solo unos pasos de un t¨®tem de 20 metros de altura. Es una habitaci¨®n fascinante, pero una parte innata de m¨ª segu¨ªa deseando volver a las armas antiguas.

Cerca del museo de historia natural hay otro edificio menos conocido: el departamento de qu¨ªmica. Ir¨®nicamente, es ²¹±ç³Ü¨ª donde tengo mis clases de f¨ªsica para mi curso de verano. Es uno de los edificios m¨¢s nuevos de Oxford, con ascensores hidr¨¢ulicos de ¨²ltima generaci¨®n y un sistema de circulaci¨®n de aire que refresca por completo el aire del edificio cada 12 minutos. Es ²¹±ç³Ü¨ª donde mi tutor (que, dicho sea de paso, era mago callejero antes de llegar a Cambridge) me ense?a cosas tan esot¨¦ricas y tan contrarias a la intuici¨®n que la parte m¨¢s fundamental de m¨ª lucha por comprender la elegancia del universo. Aborda estos temas con facilidad y no hay nada tan estimulante como la sensaci¨®n que se siente cuando todo lo que sabes se junta como las piezas de un rompecabezas cortado con l¨¢ser.

Ahora me doy cuenta de que he escrito m¨¢s de 1000 palabras, as¨ª que perm¨ªtanme intentar resumir. Cuando estoy sentado en el tren de regreso de Windsor (despu¨¦s de visitar el castillo de Windsor y el colegio Eton, este ¨²ltimo de los cuales me pareci¨® extraordinariamente pretencioso), miro por la ventana con un estado de ¨¢nimo contemplativo, provocado tanto por la falta de sue?o como por el aburrimiento de tener el tel¨¦fono sin bater¨ªa. Mientras observo la luz del sol filtrarse entre las nubes, como si el mism¨ªsimo Todopoderoso iluminara el campo, pienso en cosas aleatorias que me han sucedido en las ¨²ltimas dos semanas. Pienso en visitar el gran sal¨®n de las pel¨ªculas de Harry Potter. Pienso en esa sensaci¨®n de asombro infantil cuando veo a algunas de las personas m¨¢s inteligentes que he conocido trabajando en las cosas m¨¢s interesantes que he visto en mi vida. Pero, sobre todo, pienso en lo incre¨ªble que es que todas estas cosas se puedan hacer en un solo lugar.

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Acerca del autor

Rhys Mackenzie
Website Marketing Manager

Rhys Mackenzie es el director de marketing de sitios web en los cursos de verano de Oxford. Con una amplia experiencia en SEO y gesti¨®n de contenido digital, les apasiona mostrar lo mejor que Oxford tiene para ofrecer. Su puesto anterior en Experience Oxfordshire les permiti¨® apreciar profundamente la oferta cultural y acad¨¦mica ¨²nica de la ciudad. M¨¢s informaci¨®n sobre Rhys ²¹±ç³Ü¨ª.

Resumen

El blog de Brahm sobre los cursos de verano de Oxford: Dreaming Spires, Redux. Ubicado en el tranquilo Somerville College, disfruta del verano brit¨¢nico y explora las vibrantes calles, museos y librer¨ªas de Oxford. Inmerso en un entorno id¨ªlico con experiencias acad¨¦micas extraordinarias.

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Four teenage girls smiling and chatting outdoors with greenery and orange flowers in the background.