Publicaci¨®n de blog invitada: Brahm Capoor

Estamos muy contentos de volver a bloguear esta entrada de Brahm Capoor, quien fue estudiante con nosotros en los cursos de verano de Oxford el a?o pasado. Escribi¨® este art¨ªculo (y un segundo) mientras estuvo con nosotros el verano pasado en su blog Abzonnian Ramblings. ?Vuelve la semana que viene para ver la segunda parte!
?Qu¨¦ incluye un curso de verano en Oxford?
Nuestros cursos de verano personalizados para ni?os de 9 a 24 a?os incluyen todo el contenido acad¨¦mico y docente, el alojamiento, las comidas (incluidas las cenas formales de los viernes por la noche), una ceremonia de entrega de premios, excursiones y actividades de todo el d¨ªa, traslados al aeropuerto, acceso a los cursos b¨¢sicos de verano de Oxford, seguro m¨¦dico y de viaje y un paquete de bienvenida. Aplica ahora para asegurar tu plaza en uno de nuestros completos cursos de verano.
Agujas so?adoras
¡ª¡ª
Oxford es una ciudad interesante. Es una dicotom¨ªa entre lo antiguo y lo nuevo, entre aprendizaje y cultura, pero, sobre todo, parece centrarse en una negativa obstinada a cambiar su forma de actuar. Esto sale a la luz de todo tipo de maneras ecl¨¦cticas. Se nota en la forma en que se lleva a cabo la investigaci¨®n de vanguardia en edificios centenarios. Se nota en el c¨¦sped de algunos de los patios de la universidad que, hasta el d¨ªa de hoy, se puede rusticar para caminar sobre ellos. Se nota en las serpenteantes callejuelas que recorren pintorescos parques, con la universidad m¨¢s antigua de Oxford a un lado y el edificio m¨¢s nuevo al otro lado.
Para aquellos de ustedes que quiz¨¢s no est¨¦n completamente familiarizados con los matices del sistema educativo oxfordiano, perm¨ªtanme intentar resumirlo. Oxford en s¨ª misma no es un lugar para estudiar, es una instituci¨®n tipo paraguas que abarca 38 universidades. Como resultado, cuando se postula a Oxford, no se postula a la universidad en s¨ª, sino a un colegio individual. Desde un punto de vista personal, parece una tarea abrumadora considerar casi 40 universidades, cada una con su propio talento y m¨¦rito, y reducirlas a una que sea adecuada para ti. Se necesita un nivel de retrospecci¨®n del que no estoy del todo seguro de que exista.
Estas universidades, la mayor¨ªa de las cuales tienen nombres que suenan curiosamente religiosos (de hecho, generalmente se instituyeron como institutos cuyos principios principales inclu¨ªan el servicio religioso), se dispersan espor¨¢dicamente por la ciudad, como si hubiera suficiente espacio para construir una universidad, no se escatimara en gastos. Estas tampoco son universidades peque?as, todas son incre¨ªblemente ricas y tienen muchas instalaciones, y si tu universidad no las tiene, lo m¨¢s probable es que la universidad las tenga. El mejor ejemplo de esto es la biblioteca Bodleian, la biblioteca universitaria, que recibe una copia de cada libro publicado en el Reino Unido.
Como parte del curso de verano de f¨ªsica que estoy realizando actualmente en Oxford, me hospedo en una universidad llamada Somerville College. Es una de las universidades m¨¢s modestas; en su folleto escrito por los estudiantes dice que los estudiantes son bienvenidos a pelear bolas de nieve en el c¨¦sped (desafortunadamente, al ser verano en el Reino Unido, la temperatura promedio es de 14 grados y, por lo tanto, las peleas de bolas de nieve no son del todo posibles) y, de hecho, paso mucho tiempo con mis amigos relaj¨¢ndome y charlando con ellos en el enorme c¨¦sped.
Aunque estoy seguro de que deseas saber m¨¢s sobre c¨®mo uso mi tiempo, perm¨ªteme una digresi¨®n moment¨¢nea. El Somerville College se encuentra a 5 minutos a pie de la calle principal de Oxford, as¨ª como de una calle peatonal que parece tener casi todas las tiendas a las que puedas ir. Es una de esas zonas que te imaginas en tu ciudad ideal. Tiene peque?as tiendas de ropa y enormes librer¨ªas (hay una llamada Blackwells que contiene una habitaci¨®n con m¨¢s de 5,6 kil¨®metros de estanter¨ªas). No ten¨ªa ni idea de por d¨®nde empezar), tiendas de inform¨¢tica y m¨²sica, todas ellas con el imprescindible Starbucks. Las tiendas que venden sudaderas universitarias tampoco son precisamente una especie en peligro de extinci¨®n. Los m¨²sicos callejeros se alinean en las calles, as¨ª como artistas callejeros, como este peculiar personaje:
Oxford no es una ciudad que puedas visitar sin experimentar. Cuando digo eso, no me refiero a que tengas que salir a pasear por la ciudad. Quiero decir que al estar en la ciudad, ya sea relaj¨¢ndote en un dormitorio, paseando por la universidad o protegi¨¦ndote de la lluvia mientras caminas hacia el seminario, un ambiente oxfordiano impregna tu conciencia.
Puede ser cuando vas a una gira de fantasmas con Bill Specter y ¨¦l te hace un truco de magia que te dar¨¢ pesadillas hasta que lo descubras.
Este no era el truco de magia. S¨¦ c¨®mo funcion¨® este
Podr¨ªa ser cuando contemplas una de las mil torres so?adoras de la ciudad.
Incluso puede ser cuando te acuestas en el c¨¦sped de la universidad de Somerville, en un id¨ªlico estupor, devan¨¢ndote los sesos pensando c¨®mo vas a terminar una entrada de blog.
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Resumen
Reblogueado desde Abzonnian Ramblings, de Brahm Capoor, un vistazo a la atm¨®sfera ¨²nica de Oxford. La ciudad hist¨®rica combina tradici¨®n e innovaci¨®n, con universidades cautivadoras, calles bulliciosas y el encantador ambiente del mundo acad¨¦mico.


